Una experiencia significativa: Grabar un podcast sobre inclusión educativa.
Grabar un podcast puede parecer una tarea sencilla, pero para mí, fue mucho más que encender un micrófono y hablar. Fue un momento de conexión conmigo misma, con mi vocación y con esas pequeñas (pero inmensas) decisiones que tomamos como docentes todos los días. Esta vez, lo hice en el marco de la lectura y análisis del Capítulo 1 del documento de orientaciones para el reporte de estudiantes con discapacidad en el SIMAT.
Decidí hacerlo sin prisa. Me tomé el tiempo de leer, subrayar, reflexionar y luego ponerle voz a mis pensamientos. Y fue ahí cuando entendí que este no era solo un requisito más de un curso: era una oportunidad para hacer conciencia de lo que implica realmente una educación inclusiva.
Este primer capítulo plantea el marco normativo, sí, pero más allá de eso, nos invita a mirar a cada estudiante con ojos de justicia, dignidad y respeto. Reportar en el SIMAT a un estudiante con discapacidad no debería ser una tarea mecánica. Es un acto profundo de reconocimiento: una forma de decir “te veo, te entiendo, y estoy comprometida con tu proceso”.
Mientras grababa, me vinieron muchos recuerdos. Mis años de escuela no fueron precisamente fáciles. Mis profesores no estaban preparados para tener esta conversación. Nunca entendieron lo que me pasaba. Solo veían que me movía mucho, que hablaba demasiado, que no prestaba atención en clase. Siempre llamaban a mis papás, preocupados por mi comportamiento… pero al final, yo pasaba los exámenes, sacaba buenas notas.
Lo que no sabían es que detrás de todo eso había un patrón que se repite mucho en personas con TDAH: procrastinación intensa, acompañada de hiperfoco. Me costaba empezar, me distraía con facilidad, pero cuando finalmente me sentaba a estudiar, me absorbía por completo. Terminaba las tareas, leía con pasión, me preparaba. Solo que lo hacía de otra forma, a mi ritmo. Y nadie lo vio. Nadie lo entendió.
Por eso esta experiencia fue tan significativa. Porque ahora, como maestra, tengo la posibilidad de ser diferente. De no mirar solo la conducta, sino de hacer las preguntas que a mí nunca me hicieron. De entender que muchas veces, lo que parece “falta de atención” es una mente que funciona de forma distinta. Que lo que parece “desorden” puede esconder talento, sensibilidad y esfuerzo silencioso.
Por eso esta experiencia fue tan significativa. Porque ahora, como maestra, tengo la posibilidad de ser diferente. De no mirar solo la conducta, sino de hacer las preguntas que a mí nunca me hicieron. De entender que muchas veces, lo que parece “falta de atención” es una mente que funciona de forma distinta. Que lo que parece “desorden” puede esconder talento, sensibilidad y esfuerzo silencioso.
Una frase de Paulo Freire siempre vuelve a mi mente en estos momentos:
"La educación no cambia el mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo."
— Paulo Freire
Y justo ahí es donde nace la esperanza. En reconocer al otro. En escucharlo. En nombrarlo. En incluirlo.
Porque incluimos, luego existimos.
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